Soluciones / Edificios Públicos

El aforo del edificio es fundamental
para el Plan de Autoprotección

Todo edificio público debe contar con un Plan de Autoprotección, en el que se identifiquen y evalúen los riesgos, las acciones y medidas necesarias para la prevención y control de riesgos, así como las medidas de protección y otras actuaciones a adoptar en caso de emergencia.

Sin embargo, en el caso de los Edificios Públicos, hay que tener en cuenta la concurrencia de público que potencialmente puede encontrarse en él y que desconoce no sólo el lugar, sino el propio contenido del citado Plan de Autoprotección. Esta concurrencia ha de valorarse en base al aforo del edificio en cuestión, entendiendo por tal, la capacidad total máxima de personas que puede albergar y que, es una de las variables fundamentales a la hora de redactar el Plan de Autoprotección. Para calcularlo, deben tomarse como referencia las directrices incluidas en la Sección SI 3 «Evacuación de ocupantes» del documento básico SI «Seguridad en caso de Incendio» del Código Técnico de Edificación (DB-SI CTE), donde se facilitan los valores de densidad de ocupación en función de la superficie útil de cada zona específica del edificio. Aunque no sólo el número de asistentes es importante, hemos de tener en cuenta también, sus posibles particularidades, por ejemplo, si en algún momento puede tratarse de colectivos con necesidades o limitaciones especiales o que simplemente no estén familiarizados con el lugar, ya que debemos lograr que los protocolos y las vías de evacuación puedan reconocerse de manera sencilla.

Para dotar a un Edificio Público de una solución de Protección Contra Incendios que dé respuesta a esta problemática sectorial específica, anticipando una respuesta a situaciones de emergencia que, permita además, proporcionar una protección eficaz a las personas, al medio ambiente y a los bienes de las instalaciones, garantizando la integración entre los recursos propios y la ayuda exterior, consideramos vital no sólo cumplir con lo dispuesto en el marco normativo vigente (estatal, autonómico y local) sino contemplar, en la etapa de diseño y de ejecución de obra,  un sistema de prevención, extinción y evacuación que garantice la seguridad de bienes y activos y la óptima intervención de los equipos de emergencias en caso de incendio. Esta solución de protección contra incendios podemos categorizarla en tres grupos:

  • Protección preventiva: Estudia los riesgos y aplica medidas correctivas para evitar situaciones que sean causa de origen y propagación del fuego.
  • Protección estructural o pasiva: Prevé los equipos y las medidas necesarias para que, en caso de incendio, se asegure la evacuación de las personas, se limite el desarrollo y la propagación del fuego y los efectos de los humos y gases tóxicos, garantizando la integridad estructural del edificio.
  • Protección activa: Incluye los medios destinados a la extinción del fuego.
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